«Me contagié de COVID-19»

Los efectos del virus contados en primera persona

Paola vive en Hurlingham y es docente en un colegio de la zona, nos cuenta sobre su difícil experiencia con el virus y el proceso de recuperación.

El parte dado por el Municipio el 28 de septiembre (fecha en la que cerramos esta edición), dice que en Hurlingham se registraron 4617 contagios, hay 2017 pacientes activos, 129 personas fallecidas y 2471 recuperadas. (*)

Los números pueden resultar intimidantes, pero como tantas veces se dijo en el último tiempo, son sólo eso, números. Si pudiéramos ver qué hay detrás de cada unidad numérica en particular nos encontraríamos con miles de historias.

A continuación vamos a leer una de esas historias, la de Paola, una vecina de Hurlingham, docente de un colegio de la ciudad, que se contagio con el virus, estuvo internada en terapia intensiva y hoy se recupera de a poco en su casa. Ella en un principio dudó en hacer pública su experiencia, pero luego decidió compartirla con la idea de que pueda servir a otros:

«No hubo nada puntual que pudiera pensar en que por eso me haya contagiado…»

“Me contagié de COVID 19 y después tuve una complicación por una neumonía bilateral, estuve internada 15 días porque tenía fiebre alta y de esos 15 días, 6 fueron en terapia intensiva, por suerte no necesité respirador, pero sí el apoyo de oxígeno. Es una situación con mucha adversidad, te vas desmejorando mucho, mucho, tenés dificultades para respirar, palpitaciones, en un momento te preguntás hasta dónde.

Yo sólo salía a hacer compras para mi casa y para mi mamá y mi suegra que son dos personas mayores, las clases las daba por Zoom. No tengo idea de cómo me contagié porque cuando fui al súper o algún negocio siempre lo hice insistiendo con las medidas de cuidado y usando alcohol, cuando dejaba las compras para ellas o en casa les pasaba alcohol y tomaba todas las precauciones, siempre fui muy cuidadosa. No hubo nada puntual que pudiera pensar que por eso me haya contagiado ni conocí a nadie que tuviera el virus, dicen que fue lo que se llama un contagio comunitario.

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Una tarde empecé con una tosecita y a la mañana siguiente tenía temperatura y tos. Me fui al hospital donde me atiendo habitualmente y me hicieron el hisopado, volví a mi casa y a las horas me dieron el resultado. Luego me siguió una médica por teléfono y a los dos días, como estaba muy incómoda, con muchas palpitaciones y fiebre alta, me sugirió que me internara.

Primero estuve en un sector que eran consultorios de pediatría adaptados, luego comencé a necesitar oxígeno y me llevaron a otro sector de internaciones con todas las instalaciones en la cabecera de la cama, como tienen los hospitales. Después seguí desmejorando y me pasaron a terapia.

En un momento se puso muy difícil, tenía dificultades para respirar y prácticamente no me movía. Es una enfermedad de mucha soledad en la que no estás en contacto casi con nadie. A las enfermeras, como era tremendo lo que estaban trabajando, no las llamaba para no molestarlas, aunque las necesitaba porque hubo veces en que no tenía fuerzas ni para abrir una botella de agua.

Los médicos, las enfermeras y el personal de limpieza me dieron un gran acompañamiento anímico porque, como estás ahí y estás solo, el virus también te afecta lo emocional. La soledad es algo fuerte a lo que te vas acostumbrando a medida que pasan los días. La ropa que me llevaban, por ejemplo, la hacían dejar en la puerta del hospital y me la alcanzaban al sector adonde estaba, la que iba usando tenía que quedarse conmigo en una bolsa hasta que me fuera para no transmitir nada, cuando me fui salí con una bolsa enorme de ropa. Los médicos se vestían con una protección especial para ingresar a donde estaba y antes de irse se la quitaban y la dejaban en una bolsa. Aunque estaba monitoreada y asistida permanentemente, ellos entraban 3 ó 4 veces por día, el resto del tiempo estaba sola. A la médica que me iba a ver, por las protecciones que tenía, la reconocía sólo por los aros.

«A la médica que me iba a ver, por las protecciones que tenía, la reconocía sólo por los aros».

Lo que tenés para comunicarte con tus seres queridos es el celular, recibí un montón de mensajes muy afectuosos que me fortalecieron, de familiares, amigos, compañeros de trabajo y familias de la escuela.

No tuve contacto con los otros pacientes con COVID. Al principio, que no estaba mal y podía andar por los pasillos, los veía caminar pero ni nos hablábamos, después ya no pude andar por ningún lado.

Cuando me dieron de alta me llevaron en un auto manejado por una persona vestida con la ropa de protección que usan los médicos, yo ya no contagiaba. Mi marido y mis hijos aunque no manifestaron síntomas tuvieron que estar aislados en nuestra casa por ser contactos estrechos, necesitaron ayuda de otros familiares; ellos también la pasaron mal.

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Tuve el alta el 4 de agosto y todavía no recibí el alta de la neumonía (la charla la tuvimos el 15 de septiembre), estoy entrenándome con caminatas dos veces por día, moviéndome por la casa y sumando minutos para tener más capacidad aeróbica. Es largo el proceso de salir de la neumonía post COVID, que genera una gran reducción en la capacidad de respirar. Desde la semana pasada puedo caminar por la vereda, pero como me he convertido en una paciente de riesgo por si me llegara a volver a contagiar, no puedo hacer las compras ni estar en contacto con nadie.

El ser naturalmente optimista me ayudó a salir adelante en el hospital y en la recuperación en mi casa. Para eso fue y es fundamental el apoyo que recibí. Estoy muy agradecida a todos, es una situación de mucha adversidad, muy difícil de describir, de la que uno puede salir adelante gracias al tratamiento, que es efectivo, y a estos apoyos.

Las cosas fueron para bien y me siento cada vez un poco mejor, estoy con licencia y creo que en no mucho tiempo volveré a trabajar con las clases virtuales”.

(*) Es importante aclarar que para cuando publicamos esta nota en el sitio web de casaxcasa, en el último parte dado sobre el COVID-19 por el Municipio de Hurlingham (del 7/10/2020) se registraron: 5001 contagios, hay 2014 pacientes activos, 185 personas fallecidas y 2802 recuperadas.

2 comentarios en ««Me contagié de COVID-19»»

  • el 8 octubre, 2020 a las 16:28
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    Soy Norma,suegra de Paola,aun sabiendo lo transitado por ella me conmueve su mensaje.
    Doy gracias a todos en especial a Dios y los medicos por la contencion de Pao y a la hermosa familia que siempre se mantuvo unida con el respeto del protocolo junto a Diego,Sol e Ignacio.

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  • Pingback: Edicion 208 - octubre 2020 - Hurlinghamcasaxcasa

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