Manos Abiertas: La nobleza de hacer

Manos Abiertas brinda consuelo y aliento a quienes más lo necesitan

Patricia Martínez nos cuenta la historia de la ONG que fundó para ayudar a quienes más lo necesitan. (*)

◊ “La idea surgió en la ola polar del invierno de 2010, por ese entonces tenía un contacto con el grupo Ayudanos a Ayudar, que daba comidas en la Capital.

Como a mí se me complicaba por el viaje y lo tarde que volvía a mi casa, ellos mismos me dijeron que seguramente en nuestro barrio había gente también necesitada, que acá podía hacer lo mismo que allá”, cuenta Patricia Martínez, vecina de Hurlingham, fundadora de esta organización no gubernamental que desde hace casi una década prepara y sirve comida en plazas del partido vecino de Morón.

Lunes y viernes, junto a la Universidad, en Salta al 200, se forman largas filas de personas necesitadas.

Allí, varios voluntarios los aguardan con grandes ollas de alimento caliente que se terminan en cuestión de minutos. Pero la carencia que los obliga a ir cada noche a ese lugar, no es sólo económica.

«…varios voluntarios los aguardan con grandes ollas de alimento caliente que se terminan en cuestión de minutos…»

Con el tiempo, Manos Abiertas se convirtió en una comunidad activa que los consuela y brinda aliento en medio de tanta adversidad.

-¿Siempre tuvieron este objetivo de cocinarle a gente en situación calle?

-En realidad nuestra intención era asistir a las personas que dormían en las calles, llevándoles un plato de comida, abrigo, contención, y escuchándolos, pero poco a poco fue ampliándose porque veíamos que había mucha gente que, si bien no dormía en la calle, recorría los restoranes y buscaba en las bolsas de basura restos de alimentos junto a sus hijos.

También estaban los trapitos y los cartoneros, entonces decidimos fijar una base en plaza La Roche, y pusimos ahí las ollas y la gente ya nos esperaba.

-¿Cómo se financian?

-No recibimos apoyo económico de ningún tipo de entidad ni contamos con aportes del Estado.

Esporádicamente recibimos una donación del Municipio de Morón en la que nos entregan una parte de alimentos como arroz fideos y enlatados, pero no es nada estable ni fijo.

No pertenecemos a ninguna agrupación política ni religiosa y no percibimos subsidios de nadie.

Al principio, las personas que se acercaban a comer con nosotros lo hacían con cierta vergüenza porque creían que había un interés detrás, que es lo habitual en estos casos, pero tras nueve años se dieron cuenta de que somos personas independientes y autoconvocadas y que no tenemos ningún otro fin más que el de ayudarlos en este mal momento que están transitando y acercarles esa comida básica que todos necesitan.

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-¿Qué es lo más gratificante de esta tarea?

-Lo más gratificante es saber que les estamos brindando una ayuda que no reciben de ningún otro lado.

Y que nos esperen, nos digan que la comida está rica, nos agradezcan por lo que hacemos, y valoren que somos un grupo que los escuchamos y que está atento a ellos, para nosotros es más que suficiente.

-¿Notan que por la situación económica actual cada vez se acercan más personas a buscar la vianda?

-Lamentablemente hay cada vez más gente que, con mucha vergüenza, se acerca a buscar un plato de comida, muchas personas que se quedaron sin trabajo y que por primera vez en toda su vida no pueden cubrir sus gastos mínimos.

Preparamos siete ollas con veinte litros de guiso además del pan, el jugo, las frutas, las infusiones, las facturas y todo lo que podemos llevar.

Nos motiva la necesidad de hacer algo por alguien, y todos podemos hacerlo. La idea es que cada uno dentro de sus posibilidades, colabore y brinde lo que pueda. □ HCXC

Por Isaac Castro

(*) Publicado en revista casaxcasa en mayo de 2019

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