Farmacia Junken: Señorita Florencia

Hurlingham, años 50: una mujer agradable y exigente nacida en Alemania decide instalar su farmacia en el pueblo.

◊ Florence Junken nació el 16 de mayo de 1911, fue la segunda de 6 hermanos. Por el trabajo del padre, su familia viajó de Alemania a Inglaterra y luego a la Argentina donde se radicó al comenzar la 1ra Guerra Mundial.

Era a mediados de los años 50 cuando Florencia, que era soltera y vivía en Villa del Parque, decidió abrir una farmacia en el centro de Hurlingham. Antes había trabajado en el Laboratorio ASTRA y tuvo otra farmacia en Germania, un pequeño pueblo rural del Noroeste de la Provincia de Buenos Aires, ubicado a pocos kilómetros de la ruta 7, antes del límite con Santa Fe. En la década de los ‘60 se mudó a Hurlingham con sus padres.

«…siempre fue una persona correcta, era metódica, alta, bonita…»

La farmacia Junken, estaba en Eduardo VII, hoy Jauretche, a pocos metros del paso a nivel del ferrocarril San Martín. En el local, que se caracterizó por tener una gran variedad de medicamentos y una perfumería de lujo con perfumes y cremas de calidad que se lucían en una vitrina especial, trabajaron muchos años Irma Mosalini y FanNy RodrÍguez. Contactamos a Irma para que nos hable de la farmacia y de Florence Junken:

“La señorita Florencia siempre fue una persona correcta, era metódica, alta, bonita y muy agradable. No le gustaba el exceso de confianza ni las amistades en el trabajo, en esa época todavía no se usaban los guardapolvos, teníamos que ir bien vestidas, sin usar pantalones ni zapatillas.
Ella hacia las compras de muchos productos directamente en los laboratorios, se guardaban en un sótano muy grande que había hecho su papá para depósito.
En la farmacia se hacían cremas y medicamentos preparados, jarabes, recetas magistrales y tenía herboristería. Algunos preparados que requerían un procedimiento más complejo se mandaban a hacer a la Franco Inglesa.
Estábamos de turno todos los lunes del año y había semanas en las que nos tocaba los sábados y domingos, que se unían con el lunes quedando los tres días seguidos, era un trabajo que requería esfuerzo pero si a uno le gustaba era lindo.
La señorita Florencia siempre me quiso como si fuera una hija. Nunca me tuteó, pero me llevó varias veces de vacaciones con ella. Fuimos las dos solas a Uruguay y otra vez con una de sus hermanas, siempre guardando cada una su lugar, en las vacaciones la pasábamos muy bien, pero después cuando volvíamos a la farmacia no había ningún favoritismo. Cuando se compró un Citroen Ami 8 viajamos a Bariloche para ablandarlo con su hermana, Ruth que era química y tenía un cargo importante en INTA. Con el auto también fuimos hasta las Cataratas y pasamos por Paraguay y Brasil.
Después de 18 años, cuando falleció mi papá, tuve que dejar de trabajar porque mi mamá quedó sola en la casa y necesitaba que yo estuviera cerca”.

Farmacia Junken: Señorita Florencia
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En paralelo a su actividad como farmacéutica, Florencia Junken hacía traducciones y fue Directora de la Agencia de patentes y marcas Junken&Junken que antes había manejado su padre. Siempre le gustaron mucho los animales, luego de cerrar la farmacia a los casi 85 años de edad se dedicó a disfrutar de la compañía de sus gatos y perros rescatados de la calle, junto a su hermana Ruth, y a viajar por el país y el exterior.
La farmacia Junken permaneció abierta hasta 1996 (aprox), luego le vendió el fondo de comercio a otra farmacia cercana.

Florence falleció en 2006, a los 95 años, sin llegar a cumplir su deseo que era vivir hasta los 100. Junto a su familia fue protagonista de una fuerte ola inmigratoria europea que apostó a estas tierras prometedoras de paz y abundancia. HCXC

Agradecimiento: a Edelvais Junken

Farmacia Junken: Señorita Florencia
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