Diana Zurco: La fuerza de una voz

Es la primera locutora trans del país y la primera también en estar al frente de un informativo de televisión en horario central. Hoy trabaja en la Televisión pública y en Radio Ciudad. En esta nota, que hicimos antes de que comenzara en la tevé pública, nos cuenta su historia de valentía y superación.

◊ Es viernes y la lluvia torrencial que prácticamente no se ha detenido en las últimas semanas, complica las cosas.

A los problemas en el subte, las demoras en el tráfico, el hastío fenomenal de esa hora en que la jornada se termina y todos quieren volver a sus hogares, se les suma el agua.

Sin embargo, se las ingenia para llegar a tiempo. Viene de los estudios de la Once Diez, la radio que forma parte del Sistema de Medios Públicos de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, la importante emisora a la que todas las tardes le presta su voz.

Ahora, en persona, en un café, Diana Zurco no habla como locutora, pero lo hace con tanta dicción y claridad que no es muy difícil imaginar que esa es una de sus principales armas.

Consciente de que lo suyo es una excepción a la regla, no se demora y sin ningún tipo de pudor va al origen de su historia, cuando era una adolescente confundida que transitaba la escuela en medio de las burlas de sus compañeros y la incomprensión de sus profesores.

«Creía que mi padrastro me iba a echar, que es lo que suele ocurrir en la mayoría de los casos. De hecho se lo dije y él me dijo que cómo iba a hacer eso si esa era mi casa.«

“Desde chica hubo un mundo femenino en el que, secretamente y puertas adentro, me sentía cómoda. Y al terminar el secundario decidí no quedarme como un varón gay.

Esos fueron los cimientos de lo que soy hoy, y que en realidad siempre fui. Entonces comencé a exteriorizar mi género, no fue una elección. Esto es algo que nace, sale, se siente”.

-¿Cómo fue el momento en que se enteró tu familia?

-Fue progresivo, no es que se dio de un día para el otro. Al principio sólo dije que estaba confundida. Hablé con mi mamá y ella, pese a que de algún modo ya lo sabía, se puso a llorar.

Mi padrastro lo tomó mejor. Me dijo que me entendía y que iba a acompañarme.

Y me llevaron a un especialista para que me atienda, una decisión que, veinte años atrás, era bastante lógica.

Ellos hicieron todo lo que pudieron por mí.

-¿Esperabas otra reacción?

-Creía que mi padrastro me iba a echar, que es lo que suele ocurrir en la mayoría de los casos. De hecho se lo dije y él me dijo que cómo iba a hacer eso si esa era mi casa.

Mi mamá trabajaba de doméstica para pagarme la mejor educación posible, y se juntó con este señor que le llevaba varios años, y se hizo cargo de mí y me dio su apellido, un misionero bastante conservador, obstinado y poco demostrativo que siempre me trató bien.

Pero lo más importante es lo que sucedió después, porque luego de asimilar y tomar conciencia, hay que poner manos a la obra. Y si vos amás a tu hijo vas a comprenderlo y estar a su lado.

Harta de la situación que vivía en las aulas, decidió abandonar aquel colegio y se pasó a un establecimiento público. Allí la trataron mejor, pero no pudo recibirse.

Llegó una época en la que comenzó a frecuentar la noche y ver de cerca cómo era esa vida trans de las que no corrieron su misma suerte –personas a quienes, en muchos casos, su entorno le dio la espalda y fueron discriminadas por la sociedad-.

“Tengo absolutamente claro que lo que me pasó a mí no es lo que usualmente le pasa a alguien con mi condición. Yo tuve el privilegio de crecer en un entorno que aceptó quien soy, que me permitió estudiar y nunca me negó afecto.

Pero lo que deben enfrentar casi todas las chicas trans es distinto. Muchas son expulsadas de sus hogares y quedan a merced de la marginalidad, la droga y la necesidad de trabajar con su cuerpo”.

Poco después de la crisis de 2001, en ese momento en que el país resurgía de sus ruinas, ella consiguió trabajo en una cadena de tiendas de belleza donde su simpatía y profesionalismo permitieron que progrese.

Algo en su interior le decía que, sin importar qué hiciera, debería ser la mejor, y bajo esa premisa fue superando obstáculos.

Color humano: Diana Zurco
Encontrá más sobre Color humano

Así, pasó de barrer pisos a ser la jefa de un local con más de cien empleados a cargo. Pero si bien atravesaba un momento exitoso, estaba en pareja y el futuro se mostraba promisorio, Diana no se sentía plena. Faltaba algo.

“Aunque había logrado crecer mucho en mi trabajo y tenía una relación seria, que nos llevó a convivir y proyectar un futuro juntos, la verdad es que no me hallaba plena.

Y fue ahí que asumí que debía hacer un cambio. Primero me separé, me deprimí y volví a Hurlingham, y después de darme cuenta que estaba siendo infeliz, fui por esto.

Rendí las materias que debía para poder anotarme en el ISER, pasar el examen de ingreso y hacer la carrera de locución Integral, que era una especie de asignatura pendiente ya que desde muy temprana edad me encantó la radio”.

Apenas recibida, Diana Zurco se volvió una persona pública. Fue la primera locutora trans egresada luego de que se haya promulgado la Ley de Identidad de Género.

No pasó mucho hasta que, tras ser entrevistada por importantes medios gráficos, radiales y televisivos, fuera convocada para trabajar de aquello en lo que se formó y por lo que luchó más que nadie.

“Las oportunidades las fui a buscar. Y eso me gusta remarcarlo. A mí nadie me regaló nada.

Por un lado, integro una lucha colectiva, soy miembro de una comunidad en la que la mayoría de las personas compartimos el hecho de haber nacido con una biología determinada y un género que se manifiesta de manera opuesta a nuestra genitalidad; pero por otro, mantengo una batalla individual.

Cada ser humano construye su destino de acuerdo a su entorno, y a su vez existe una pulsión propia, que es el carácter, la conducta y la concepción del mundo. En mi caso, todo eso me motorizó a ser más fuerte e ir a pelear.”

-¿Hacia dónde te gustaría enfocar tu carrera?

-Hoy me siento capacitada para todo. Tengo un profundo respeto por la profesión, soy una servidora de la comunicación, la fama por la fama misma no me gusta, el contenido es lo importante.

Creo que iría por el lado periodístico, pero no debo olvidar que mi historia empieza a hacerse conocida no sólo por la profesión, sino por el mensaje de superación.

Entre todo lo bueno que me está pasando, descubrí por las charlas que brindo y los mensajes que me llegan, que mi testimonio motiva más allá de la sexualidad.

Y eso es tan grandioso como mágico. HCXC

Por Isaac Castro

materialysuperfluo@yahoo.com.ar
Foto: Gianni Mestichelli

https://www.facebook.com/diana.zurco

https://www.instagram.com/dianazurco/?hl=es-la

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *